Para unos, el rojo es un color atrevido; para otros un color de seducción,
caluroso y excitante. Atrae, repele, ¡pero nunca deja indiferente! Si
deseas decorar tu casa con este color pasión, algunos consejos.
Un color simbólico
La
fuerza simbólica del rojo está ligada a sus principales elementos de
referencia: el fuego y la sangre. Tan extraordinario como erotizante,
revolucionario como real, este color es difícilmente clasificable, y su
ambivalencia le coloca en un puesto de honor entre los diseñadores a los
que les gusta usar este símbolo complejo para deleitar. Asimismo, el
rojo puede ser a la vez un tono de otoño y de verano, según el matiz que
se quiera destacar.
Un color tradicional
El
rojo es un color que se encuentra en los elementos de decoración muy
antiguos. Los tapices medievales así como las alfombras orientales
contienen numerosos matices de rojo, mientras que la ciudad romana
encontrada, Pompeya, desvelaba muros interiores de un rojo ocre que
estuvo muy de moda en la decoración del siglo XIX.
Mientras
que en el interior de las casas del noreste americano es muy corriente,
en España el rojo sobre las paredes está reservado sólo para los más
osados y vanguardistas.
Los poderes del rojo
-
Estimulante: nuestro cuerpo reacciona ante ciertos impulsos de ondas
luminosas, según su longitud de onda y su nivel de vibración. El rojo es
el color con la onda mayor y se le reconoce ciertas virtudes
estimulantes: disminución del apetito, estimulación cardíaca o mejora de
la circulación sanguínea, siempre fortaleciendo el cuerpo y aumentando
los glóbulos rojos.
- Luminoso: escogiendo un rojo vivo se obtendrá
una habitación luminosa porque, como todo color cálido, el rojo absorbe
la luz. Eligiendo un tono intenso, un bermellón o un granate, por
ejemplo, la luminosidad del espacio será sublime.
- Cálido y sensual:
¡elegir el rojo en la decoración es elegir la pasión! Es un color
cálido que va a crear una atmósfera caliente, incluso sensual, que se
acentuará o no en función de la elección de las fuentes luminosas.
¿En qué habitación?
Los
efectos estimulantes del rojo lo predestinan más bien a las estancias
en las que hay movimiento, como un recibidor, el salón, la cocina o
incluso el baño. La solución también puede residir en pintar una misma
habitación de varios colores.
Eligiendo el rojo para la entrada
conseguirás un efecto inmediato de buena convivencia: esto dará un
fuerte carácter a tu casa e instalará de forma natural una atmósfera
festiva y agradable

¿Con qué colores?
Combinado
con el blanco, el rojo destaca y se hace sublime. En una habitación de
paredes blancas, la elección de un sofá, de un cuadro o de apliques
rojos resulta excelente.
Combinado con madera, el rojo acentúa el
efecto distendido y suave, y aporta un toque de nobleza, si se mezcla
con muebles antiguos.
A algunos amantes del diseño les gusta el gris
combinado con un gris oscuro, topo o negro. En efecto, esta unión es
sublime, pero necesita un gran refuerzo de la luz natural o artificial:
se desaconseja para una habitación con ventanas pequeñas, así como para
una buhardilla.
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La tendencia hoy es la mezcla: rojo y violeta. Esto da una gran viveza a
una estancia y puede alegrar toda una casa, una cocina o un dormitorio.
¡Cuidado!
El
rojo es un color que dominará rápidamente a los demás. Su potencia
podría borrar otros objetos o hacerlos más tenues. Estate atenta a la
disposición de tus muebles y si decides pintar una habitación de rojo,
empieza solo por una parte de la pared: esto podría ser suficiente para
dar un nuevo impulso a un salón, por ejemplo, sin agobiar a sus
habitantes. Es posible hacer combinaciones de rojo, pero incluso en este
caso, hay que estar atentos al resultado final, y elegir en
consecuencia el mobiliario.